Desde mi perspectiva, el consejero cristiano no es solamente un profesional que aplica técnicas, sino un instrumento de Dios en la vida de otros. Las habilidades terapéuticas permiten abrir la mente, pero las espirituales abren el corazón. Cuando ambas se integran, la entrevista deja de ser solo un espacio de conversación y se convierte en un encuentro transformador donde la persona no solo se expresa, sino que también es confrontada con amor, comprendida profundamente y guiada hacia la verdadera sanidad interior, que proviene de Dios.
El mayor reto del consejero es aprender a escuchar más allá de las palabras y depender menos de sus propias respuestas y más de la dirección divina. Ahí es donde ocurre la verdadera restauración.
https://www.keevx.com/share/5JNDXZGXXW5S